La veía seguido.
Y cada vez que estaba cerca, el cuerpo se le revolucionaba. Adrenalina. Latidos fuertes. Miles de pensamientos al mismo tiempo.
"Después le hablo."
"Seguro la próxima."
Pero la próxima nunca llegaba.
Pasaron meses.
Después años.
Fue empezar a acostumbrarse a vivir frenado.